Los precios que se pagan a los ganaderos por las pérdidas sufridas en Asturias no son constantes y esas indemnizaciones oscilan entre los 530,5 euros por una bovina y los 91,5, por una caprina (datos del ejercicio de 2010).
Esto claramente es una tomadura de pelo, antiguamente las personas que tenían rebaño en la época de pastoreo, tenían cabañas en las cuales se alojaban y permanecían allí, cuidando los rebaños, evitando de esa manera, los ataques de lobo a las reses. Hoy en día el pastoreo en sí ha desaparecido, los ganaderos prácticamente han eliminado las barreras defensivas contra el lobo que tenían antiguamente, debido a la casi desaparición de esta especie en la mitad del siglo pasado, desde entonces los ganaderos prescindieron de la cabaña durante las noches o de disponer de perros pastores, las reses pastan solas durante esa época y cuando el "pastor" vuelve a recogerlas tras varios meses, evidentemente al haberlas dejado solas a su suerte, los lobos han aprovechado la ausencia para alimentarse.
El gobierno paga la comodidad de estos "pastores" a los precios que arriba pongo. Nunca se les pasó por la cabeza que si el "pastor" no quiere o no puede hacer su trabajo, debería el Principado ayudar a la contratación de otrsa personas que lo hicieran, fomentando así la creación de puestos de trabajo en la zona rural que tanto escasean en estos tiempos de terrible crisis. Es mucho mejor pagarle por su dejadez, o en su defecto llevar y mantener a una especie en la casi extinción.
Pero al lobo que necesita 1 kilo de carne diaria para sobrevivir, se le juntan más enemigos, las políticas de la Unión Europea prohíben que se dejen animales muertos en alta montaña, con lo cual han eliminado la carroña. Los corzos y jabalís, son muy difíciles de cazar para el lobo y Asturias no dispone de liebres y conejos salvajes como en otras regiones de España.
Se considera que la población de lobos en la región está estabilizada, calculándose su número total entre los 250 y los 300 ejemplares. Es difícil conocer su número exacto.
El nuevo presidente del Principado, Francisco Álvarez-Cascos, quiere incorporar al lobo al catálogo de especies cinegéticas, así se podrá volver a cazar legalmente en los montes asturianos, en lugar de tener una política de control de la población de lobos, mediante la caza selectiva o la retirada de camadas. Dando esto por hecho, pasaríamos al siguiente escalón: si el lobo ya puede ser matado por los cazadores, esto les convertiría a ellos en los responsables de las pérdidas y daños de la especie en reses y fincas ganaderas, como pasa por ejemplo con el jabalí ya que la Consejería de Medio Ambiente considera que son las sociedades de caza, porque "disfrutan" de ello, las que deben cubrir los daños causados por las especies cinegéticas en las fincas agrícolas.
Teniendo en cuenta que nuestro presidente es cazador y que una de cada cuatro sociedades de cazadores de Asturias ya está en quiebra, me imagino que estará muy abierto a las posibles negociaciones que surjan con el colectivo de cazadores. La Asociación de Empresas Cinegéticas del Principado de Asturias (Asocipas) y miembro del Consejo Regional de Caza, ya ha hablado: «nosotros no podemos asumir el pago de los daños. La idea es que nosotros hagamos el control y la Administración siga pagando a los ganaderos. Además, el Principado también se embolsará el dinero de los trofeos de caza, como es lógico, y tendrá que pagar menos daños porque habrá menos lobos, los que mataremos nosotros»
Resumiendo: Los pastores se arrascan la tripa en sus salones delante del televisor, los cazadores disfrutan de lo lindo disparando a diestro y siniestro y los ciudadanos con nuestros impuestos hacemos posible, la vagancia de unos y el disfrute del mal llamado deporte al amor por la muerte y la sangre de otros.