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Ideario

Mientras ellos te prometen la luna, nosotros te garantizamos la tierra

¿Derecha? ¿ Izquierda? Ha quedado claro a raíz de la crisis, que los partidos políticos tradicionales son incapaces de controlar la situación. El capitalismo incontrolado, el neoliberalismo, los mercados financieros y grandes corporaciones controlan nuestros destinos, la corrupción de cargos públicos se ha convertido en algo habitual, nuestros gobernantes se pliegan a las exigencias del sistema, aunque ello represente la degradación de la naturaleza hasta extremos nunca vistos y las desigualdades sociales se incrementen como si nos dirigiéramos a comienzos del siglo XX en vez del XXI.

Un cambio económico y social es cada vez mas urgente, otras políticas son posibles, dirigidas al hombre y a la conservación de la tierra y no a los intereses del capital.

Debemos aprender a crear una nueva conciencia como ciudadanos, debemos introducir cambios en nuestra manera de vivir. El sistema actual basado en el crecimiento continuo no se sostiene porque los recursos de los que disponemos en el planeta son limitados y en la era que nos ha tocado vivir, están empezando a encontrase esos limites, eso lo sabemos todos, pero cuando los partidos convencionales ganan unas elecciones y consiguen el poder, una vez que están arriba ¿alguno se atreve a ponerle el cascabel al gato?.

Por lo tanto, el bloqueo que las fuerzas políticas dominantes imponen a la sociedad debe de ser superado. La mayor parte de políticos no están en sintonía con los tiempos de escasez que se avecinan. Son el producto de una época excepcional, la de la revolución industrial y los años del desarrollismo, en que la creencia ciega en la abundancia infinita y la ausencia de limites era aceptada por todos. Esta época consagro el dominio del tener sobre el ser y de lo económico sobre lo político. La matriz común de todos los partidos políticos, forjada en torno al culto al crecimiento a cualquier precio, impregnado de devoción hacia la tecnología como un Dios que todo lo puede sobre la tierra, les ha cegado a lo que está ocurriendo. Es por esto que se han negado obstinadamente a escuchar las advertencias lanzadas durante 30 años por el movimiento ecologista. Vivir en este siglo consiste en tomar conciencia de que la era del despilfarro y de la inconsecuencia se ha acabado, que la autorregulación de los mercados es un espejismo, que la realidad está determinada por la crisis ecológica y la profundización de las desigualdades sociales. Estos políticos pretenden conducirnos al futuro con sus promesas obsoletas del pasado. A estos partidos debemos de enfrentarnos, electoralmente y democráticamente para romper con el sistema.

Pero todo esto, no será posible sin vosotros, los ciudadanos del mundo, la gente de a pie, desde el paisano que ven como se destruye su mundo rural por dejadez y abandono, pasando por el trabajador asalariado al que le suena el despertador todas las mañanas y que ve recortados sus derechos cada vez mas para competir con unas cifras que salen en las pantallas de las bolsas de Wall Street o Tokyo, hasta el autónomo o pequeño empresario que ve como le es cada vez mas difícil salir adelante en este sistema que devora los buenos valores humanos y nos convierte en seres oscuros, competitivos al maximo entre nosotros, esclavos del consumismo y del dinero. ¿ es esto lo que les dejaremos a nuestros hijos? ¿Una tierra arrasada por la codicia de sus padres y un modo de vida decadente?

No, a nosotros nuestros hijos podrán decirnos que fallamos, pero nunca que no lo intentamos. por eso luchamos por unas nuevas reglas del juego económicas basadas sobre la proximidad de los intercambios comerciales, el fomento de las energías renovables, la búsqueda de nuevos indicadores de riqueza, la regulación del mercado para el fomento de objetivos ecológicos y sociales, el control de los mecanismos financieros, el refuerzo de la economía social y los servicios públicos en los sectores clave de la vida colectiva (energía, transporte, salud, vivienda, educación, telecomunicaciones, solidaridad social), puesta en marcha de una nueva política fiscal que tenga en cuenta el precio ecológico y que reoriente los comportamientos económicos y la inversión, la protección de los bienes comunes de la humanidad (el agua, el aire, los ríos, los océanos, los bosques, las zonas húmedas y los suelos), protección de las especies, incentivo del trabajo de los campesinos y de los agricultores respetuosos con el entorno, protección del medioambiente y la salud, protección contra la contaminación causada por los pesticidas, modificación de una organización del territorio orientada hacia lo urbano, reorientación de la movilidad de las personas y las mercancías hacia medios de transporte suaves como el ferrocarril o las vías acuáticas, movilización de la investigación científica para favorecer la creación de tecnologías ecológicas, cooperación y co-elaboración con los países del sur, derecho a la soberanía alimentaria, desarrollo de relaciones internacionales en base a la resolución de conflictos, defensa de los derechos fundamentales de las personas (derecho de asilo, derecho de voto para los emigrantes…) y de las libertades individuales, extensión de la democracia a través de vías participativas, refuerzo de los poderes de la justicia respecto a los paraísos fiscales y las practicas mafiosas, respeto a los territorios e identidades culturales en el marco de una Europa federal, reducción del tiempo de trabajo en paralelo a los incrementos en productividad…

Y tantas , tantas cosas que podrían hacerse para salir de este caos, pero que sin embargo los partidos políticos mayoritarios no están por la labor de hacer. Por eso nosotros reivindicamos todas esas cosas y creamos este espacio político verde en el cual nuestra diferencia principal es el compromiso con los valores que defendemos, y por ello, jamás pactamos alianzas con otras formaciones que se alejan de este programa.